Camila Araya sentada en un sillón de su consulta, con luz natural de ventana y la ciudad de fondo, mirando a cámara con una sonrisa tranquila.

Un espacio para pensar lo que hoy te está pasando

Acompaño a personas adultas que quieren comprender mejor lo que viven y encontrar una manera de abordarlo a su ritmo.

A quién acompaño

A personas adultas que buscan un espacio de conversación profesional. Algunas llegan con algo muy concreto; otras, solo con la sensación de que algo no está bien.

Mesa auxiliar redonda de madera con libros, una taza de cerámica y una planta, junto a un sillón de la consulta.
La consulta, preparada para conversar.
  1. Cambios vitales

    Una mudanza, un cambio de trabajo o el fin de una etapa que reordena lo que dabas por sentado.

  2. Estrés cotidiano

    Días que se acumulan y la sensación de ir siempre un paso atrás de lo que se espera de ti.

  3. Sobrecarga emocional

    Momentos en que cuesta ordenar lo que sientes y necesitas un lugar para decirlo en voz alta.

  4. Cuando aún no tiene nombre

    No hace falta saber exactamente qué te pasa. Podemos empezar por lo que hoy te preocupa.

No tienes que contar toda tu historia en un primer mensaje. Antes de que decidas nada, te explico con palabras simples cómo trabajo y qué puedes esperar. Conviene consultar cuando sientes que te vendría bien pensar con alguien lo que estás viviendo.

Cómo se empieza

Primero conversamos sobre el motivo de consulta y lo que esperas de este espacio. A partir de ahí acordamos una forma de trabajo que pueda revisarse contigo; no propongo un recorrido idéntico para todas las personas.

  1. Escribes

    Consultas disponibilidad con un mensaje breve. El formulario pide solo lo necesario para responderte, nunca una historia clínica.

  2. Te respondo

    Recibes horarios disponibles y los detalles de la modalidad que prefieras: presencial en Santiago u online.

  3. Acordamos

    Fijamos juntos el primer encuentro. Hasta ese momento puedes preguntar lo que necesites.